No tenía ni idea de la de cosas que podía aprender del WoW. Es un juego muy curioso, donde, aún estando dentro de un mundo de fantasía donde eres súper poderoso y capaz de matar a grandes bichotrones, sigue moviéndose todo por las mismas cosas que en el mundo real. Con oro, el dinero de dentro del juego, puedes comprar prácticamente cualquier cosa. Desde simplemente que repare tu equipo algún PNJ (personaje no jugador, controlado por "la máquina") a comprarle una bolsa para guardar cosas a otro PNJ, a que un jugador te haga cierta arma, te encante la toga, te ayude a matar un monstruo, te paseen a hacer una cosa que sólo podrías con un grupo de "expertos"... El oro lo mueve todo.
Además, vemos algo muy curioso, y es que, los productos que obtenemos, ya sea despojándolos de bichos, o fabricándolos nosotros, no se pueden diferenciar de los que tiene otro jugador. Aquí no hay marcas, todos vendemos lo mismo. Vende quien esté dispuesto a hacerlo por menos. Las subastas son todo un mundo, y es donde más dinero se mueve de todo el juego. Hay montones de blogs que hablan sólo de ese tema. Y podéis encontrar montones de discusiones por foros.
Existen monopolistas, que se dedican a comprar todas las piezas que aparecen de cierto producto, para revenderlo después ellos más caro. También hay oligopolios, mercados controlados por varios jugadores que han pactado vender su producto a cierto precio. Existe gente ignorante y, como consecuencia, pobre, que malvende. Hay otros que se dedican a espantar a la competencia a base de reducir tantísimo los precios como para llegar a tener pérdidas en cada venta, para más adelante sacar beneficios al quedarse solos en el mercado, habiendo forzado a los rivales a huir.
También están los que se conectan de vez en cuando, ponen sus subastas a un precio un poco más bajo que el mínimo del momento y no vuelven a conectarse hasta 2 días más tarde, llevándose así todas las ventas mientras nadie les haga lo mismo, siempre y cuando aún haciendo esto ganen dinero. Hay quienes prefieren recurrir al canal de chat de comercio para atraer la atención de posibles compradores o vendedores, ahorrándose así la comisión de la casa de subastas, que es del 5%.
Desde luego que es algo muy curioso, pero no es de lo que pensaba hablar en este artículo.
Un día me dio por crear una hermandad. Me resulta difícil explicar en qué consiste esto para que lo entienda alguien que no haya jugado a este juego o alguno similar. Estar en una hermandad te permite acceder a un chat privado que sólo puede ver el grupo de gente que la forma. Además, existe un banco donde los miembros pueden meter y sacar objetos, según haya decidido el maestro de la misma. El maestro viene a ser el rango más alto, el cual decide a qué tiene derecho cada uno de los rangos inferiores y cuál debe tener cada miembro.
Básicamente, la gente se une a hermandades para conocer a gente con la que jugar, y para poder participar en ciertas actividades que requieren de organización y un número grande de miembros más o menos experimentados y/o comprometidos. Existen hermandades casuales, con poca organización, donde se admite prácticamente a cualquiera. Hay otras que son más estrictas, que piden a sus miembros que participen, que ayuden. Por otra parte hay otras donde sólo entran los más preparados, comprometidos y con más tiempo que dedicar al juego, con el fin de poder hacer las cosas más difíciles que se proponen, que viene a ser matar a los bichos más difíciles y lo antes posible, intentando ser los primeros del servidor o incluso del mundo.
Yo no tenía ni idea de lo que estaba haciendo cuando la monté. Sabía muy poco de este juego, de cómo van muchas cosas. En los últimos meses he dedicado cientos de horas a que fuera creciendo y creciendo, esforzándome por hacer que los miembros estén contentos y se queden y por atraer a otros nuevos, para ir siendo cada vez más y hacer cosas más difíciles dentro del juego. Me calentaba la cabeza pensando qué ofrecerles para que siguieran en mi hermandad y no se fueran a otra, de igual manera de qué dar a los de fuera y cómo atraerles.
Pero, llega un punto en que progresar aún más es muy complicado. Esto es porque ya no es válido cualquiera, hace falta que sea gente que sepa jugar más o menos bien, que esté atenta a las explicaciones de cómo se hacen las cosas, que sea puntual, que se comprometa a acudir a los eventos, que tenga interés por mejorar, que no se desespere cuando las cosas no salgan bien, que sea respetuosa con el resto de gente...
Hay pocos con esas cualidades, y la mayoría de esos pocos ya forman parte de hermandades donde hay muchos con características parecidas. ¿Cómo hacer para atraerlos a mi joven e inexperta hermandad? Es algo muy complicado. Otra posibilidad era reclutar a gente que mostrara interés y pudiera acabar siendo del tipo necesario.
Lo que ha pasado es que la poca gente que entraba y parecía buena, se ha acabado yendo, por el hecho de que no éramos los suficientes buenos para hacer cosas interesantes, cosas que sí podría hacer en otras hermandades.
Lo que ha prácticamente destruido la hermandad ha sido el hecho de que unos pocos que estaban en desacuerdo en algunas cosas les ha dado por nada más y nada menos que irse y montar su propia hermandad. Lo mejor de todo ha sido que lo que iba a ser cosa de unos pocos se ha convertido en una huida de unas 25 personas, gracias a que los primeros que se iban han ido convenciendo a otros para que se vayan con ellos. Si antes ya era complicado organizar cosas, ahora es totalmente imposible.
Prácticamente deberíamos empezar de cero. No de cero, porque aún queda gente, y además tengo mucha más experiencia que antes y varias personas más dispuestas a ayudarme. Pero la cuestión es que, ¿para qué complicarme tanto? De ser el líder de una hermandad el único beneficio que tengo es la satisfacción de ser quien organice grandes cosas, de ver crecer a quienes he criado desde que eran más o menos pequeños.
Pero no es suficiente para la muchísima faena y estrés que conlleva. Es por eso que lo que finalmente he decidido es irme yo mismo a otra hermandad, donde lo único que tengo que hacer es acudir a las cosas que organicen e ir siguiendo los consejos y jugando bien. No me tengo que preocupar ni de reclutar, ni de premiar a la gente para que se quede, ni de organizar los eventos, ni de castigar a la gente cuando no cumpla, ni de atender consultas de los miembros... Es tan tan cómodo que no me lo puedo ni creer. Casi nadie tiene ni idea de lo que cuesta llevar una hermandad. Yo sí, y no creo que vuelva a hacerlo mientras las recompensas no sean mucho mayores.
Ya sé que es un videojuego, pero con la gente que he tratado son personas de verdad, por lo que he podido aprender muchas cosas sobre lo que debe ser llevar algo como una empresa.
Y he aprendido algo muy importante: en cuando no les des tanto como les darían en otro sitio, se van. Da igual lo que te hayas esforzado. Dan igual las intenciones. Da igual que os llevéis bien. La gente quiere su recompensa ya, quiero cobrar ya, quiere jugar ya. Si lo que quieren lo pueden tener en otro sitio, se irán a allí. Son mercenarios.
Y otra cosa es que no vale la pena esforzarse ayudando a gente que, por lo que he dicho antes, cualquier día se irá y lo más probable es que sea sin ni siquiera despedirse. No vale la pena invertir demasiado en ellos quiero decir. Las recompensas deben ir en proporción a sus actuaciones, al interés que muestran. Sino simplemente estoy jugando a una lotería donde por experiencia sé que a la larga acabo perdiendo de mucho.
Decir que ha sido un error o un acierto montar la hermandad es una tonteria. ¿Qué soluciono diciendo o pensando eso? Esta aventura me ha servido para aprender muchas cosas, que es lo que realmente importa. Podría haber ido mejor. Las cosas siempre pueden ir mejor. Y también podría haber ido peor. Las cosas siempre pueden ir peor.
He visto que no me vale la pena seguir siendo maestro, y que me resulta mucho más cómodo ser yo el "alumno", y simplemente ir a clase y hacer los pocos deberes que me pongan. Y si algún día me parece que lo que me enseñan es muy fácil o muy avanzado para mí, pues me cambiaré de escuela.
miércoles 7 de octubre de 2009
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

0 comentarios:
Publicar un comentario en la entrada